sábado, 27 de junio de 2015

Burbuja

La puerta suena,
pero no hay nadie ahí,
y el silencio me envuelve;
de pie, junto a sombras,
ilusiones que no existen,
dolores que creo.

Apenas entra el sol,
apenas pienso en él,
cierro las ventanas,
apago las luces,
desaparezco,
porque espero a la noche,
sin motivos, ni esperanzas.

Ráfagas de viento,
no en mi habitación,
aquí el barro se está secando,
el tiempo se derrite,
el aire no tiene componentes,
todo tan homogéneo.

Espero al frío,
sin pretenderlo,
porque me prendo fuego,
pero no hay suficiente combustible.
Me congelo,
y mis miembros mueren;
está nevando,
pero no sé si es solo aquí dentro,
la ventana sigue cerrada,
y ya no puedo abrirla.

No me muevo,
espero mientras me entierro;
la noche no cambia nada,
todo sigue igual.